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Cómo hemos llegado hasta aquí (y IV)


Cuando me repaso, no me es muy difícil comprobar que los momentos más importantes de mi vida, los que luego han sido claros puntos de inflexión, donde he sido realmente feliz, nunca han ido precedidos de una gran reflexión. De pronto decía "me voy a hacer el Camino de Santiago desde Roncesvalles sin dinero y sin móvil", "me voy a vivir un año a Honduras", "me presento a primarias" y al mes siguiente estaba ahí, curando ampollas, escuchando disparos o dando un mitin.


No lo he pensado mucho no por imprudencia, sino por un latido fuerte que de pronto me dice: "tira por aquí". "Pero si no hay camino". "Que tires, digo". Pues eso.


Un instinto -un relámpago- que, una vez voy uniendo los distintos destellos que va dejando en mi biografía, descubro algo parecido a una ruta. Lo que pareciera una constante reinvención, un no formar parte de ningún sitio, de pronto es un plan. Un plan que ni fokin de a dónde lleva pero, oye, hemos venido a jugar.


Así que esos momentos previos a hacer el equipaje, a despegar, a rellenar la candidatura, cuando me digo con un vértigo espantoso "a ver, a ver, a ver... ¿pero qué hago yo aquí? ¿Cómo se baja uno de esto?", se han convertido una buena señal. Es maravilloso porque es justo lo que siento ahora mismo.


Tengo, además, la buena costumbre de contarle mis planes sin pies ni cabeza al suficiente número de personas para que luego me sea imposible echarme atrás. Y en esas ando, aquí con ustedes, compartiendo la cuarta y última parte de este mapa. El final de este hurgar en mi diario personal antes de revelaros esta semana mi idea, una idea que ya es nuestra, una idea que brilla.


Pasad. Leed.

Madrid. 30 de junio de 2020. 3:45 AM


"Los pájaros anuncian un nuevo día que quiere saber a nuevo. He vuelto a atravesar las sombras previas a la aventura y aún ando deshaciéndome de sus hilos y sus telarañas. Desnudo y pequeño en un amanecer tardío me abro a la vida que viene.


No ha terminado el tiempo de la desestabilización y los golpes, pero quiero agarrarme a la nuevo. Tiempo de novedad y creatividad, de lanzarme sin miedo a perder lo perdido.


Hago cuentas para un mañana más inexistente que nunca. El plan empresarial de una rima asonante. Futuros pequeñitos que diseño queriendo llegar a algún lugar más grande. No más grande en sí, sino más grande que esta nada desescalada que habito. No es tanto volver a la cima, esa cima chiquita, esa cima que ya ves tú la cima, como ocupar mi lugar en el mundo. La Imprenta comienza a retemblarme entre los dedos. De pronto es factible, dan los números, hay una luz...


Y si... Y si... Y si...


¿Cómo dormir así? ¿Cómo al vértice de la aventura? Y, mientras, los días pasan. Pienso en la cena de Nochebuena apenas iniciando julio. Y luego ya los 40, "la vuelta al jamón". El fin de la primera parte.


¿Qué es el éxito? ¿Qué cosa será el éxito? Y si... Y si... Y si...


¿Y si fuera bien?"