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May 10, 2017

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Al desnudo

10/05/2017

 Al desnudo. Sin más protección que mi propio cuerpo. Vulnerable. Ningún techo alberga mi voz, ningún paraguas da cobijo a mis palabras. Bailan mis letras a la libertad de la intemperie.

 

Inaugurar un texto es siempre un vértigo y cuando ese mismo texto inaugura un nuevo espacio el vértigo se mira como sobre las paredes de un acantilado. Surgen las dudas con los primeros tecleos: ¿Qué hago aquí? ¿A qué he vuelto? ¿De dónde? ¿Por qué todo este ruido en el desierto? Y vengo sin muchas respuestas, la verdad. Es más, siendo muy sincero, hoy no traigo ninguna. Ni tan siquiera un esquema o un orden de prioridades para estas primeras líneas. Sólo una certeza: estoy desnudo.

 

Hoy no hablo por nadie más que por mí mismo, no respondo a estructuras ni rindo cuentas de mis líneas. Tras varios años de llevar la voz de otros en mis labios y entre mis dedos siento como si hubiera recuperado ahora la mía propia de un secuestro consensuado. Y ahí está, maltrecha, recuperándose de su síndrome de Estocolmo, lamiéndose las heridas del duelo y la mudanza, quitándose capas de estrategia, medición, reacción y discurso, desnuda.

 

Pobre voz de resaca queriendo volver a hablar. Cuánto aprovechamiento y cuánto aprendizaje antes del golpe. Si bien alguna vez calculó sus pasos jamás dejó de ser honesta, jamás dejó de ser ella misma ni dijo nada que no pensase. Pero pensaba tanto que no decía... Sentía tanto que se callaba... Y cuánta ropa, cuántas capas encima. No así ahora tan desnuda. Tan vulnerable y desnuda.

 

La vulnerabilidad, lejos de lo que el prejuicio señala, puede ser un síntoma de valentía y de libertad, así como el motor imprescindible de la solidaridad. Asumirse vulnerable es no tener la necesidad de ser todopoderoso. Sólo la persona que se reconoce abiertamente vulnerable no necesita justificarse ante las miradas y las críticas. Sólo la persona vulnerable llega a ser consciente de su libertad alejada de cualquier tipo de protección o defensa que añada un peso innecesario a los pasos. 

 

Y así llego, inaugurando un nuevo blog que inaugura a su vez una nueva página web donde encontrarnos. En otro tiempo quizá llenaría esta entrada de promesas, horizontes y propuestas encadenadas. Hoy me conformo con esto mismo que digo, con generar un espacio tranquilo donde encontrarnos, donde reflexionar en común, donde superar, sí, este síndrome de Estocolmo que os cuento que me hace buscar plataformas desde las que hablar en vez de oídos a los que contar lo que me mueve. El mundo de mañana era hoy.

 

Pronto os contaré desde estas mismas páginas los próximos proyectos en los que estoy embarcando, las nuevas plataformas para seguir transformando el mundo que están a puntito de nacer e incluso, como habrá adivinado el lector avisado al ver la pestaña que recoge este blog, puede que me lance a montar un videoblog (sí, hacerme youtuber, vamos). Es posible incluso que un día que me pille con ganas explique a que me refiero cuando hablo del golpe. Por ahora sólo me apetecía eso, contaros que ando desnudo y vulnerable. O lo que es lo mismo, libre y en camino de vivir desde la autenticidad.

 

Eso y, por supuesto, daros la bienvenida a esta que desde ya es vuestra casa.

 

Zarpamos, una vez más zarpamos. ¿Se apuntan?

 

 

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